Logrando el compromiso con una misión y valores compartidos
Autor: Flor Giner
Fecha: Ago 2012
Para sobresalir en el complejo y cambiante ambiente de negocios una organización tiene que saber hoy más que nunca qué representa y con que principios filosóficos va a operar; es decir tiene que tener una clara visión de su misión y valores para evaluar sus prácticas administrativas y alinearlas a su misión y valores.
Para Ken Blanchard y Michael O’ Connor la Administración por Valores es una práctica gerencial aceptada para motivar a los clientes a que se vuelvan fanáticos de la marca, inspirar a los colaboradores para que actúen como agentes facultados y den lo mejor de si cada día, capacitar a los accionistas para que además de obtener dividendos se sientan orgullosos y lograr que otros grupos (proveedores, acreedores, distribuidores, entre otros) sostengan sus compromisos de negocios con la compañía.
La Administración por Valores sigue un proceso de tres fases:

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- Fase 1: Aclarar nuestros valores, propósito y misión.
Esta fase inicia con aporte de ideas de gerentes, equipos
administrativos sin gerentes, grupos focales de colaboradores, clientes y
otros interesados quienes presentan sus recomendaciones a la junta
directiva.
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- Fase 2: Comunicar nuestra misión y valores.
Esta fase se lleva a cabo mediante reuniones de
lanzamiento, con participación de la Alta Gerencia, que sensibilizan
sobre la importancia de la misión y valores, y cómo influyen en el
cambio hacia un futuro mejor para todos. También la entrega de
materiales de comunicación (físico o virtual) acerca de la misión y
valores y su adopción en las comunicaciones formales.
- Fase 3: Alinear nuestras prácticas diarias con nuestra misión y valores.
Esta fase forma parte del proceso diario de dejar a los agentes facultados resolver problemas del día a día, recordarle los valores guía y seguir un proceso de toma de decisiones, con interrogantes, partiendo de la definición, continuando con la búsqueda de soluciones y finalizando con la implementación y el seguimiento. Es un proceso que abarca tanto las prácticas individuales, como las prácticas de equipo y las prácticas organizacionales.
La Administración por Valores no es un destino; es un viaje que no tiene fin y, por lo tanto, demanda actuar de acuerdo a lo que proclamamos. No es un programa más; es una forma de vivir a partir de los valores.
Cuando los miembros de la organización se alinean y construyen el compromiso con la misión y valores compartidos logran resultados extraordinarios y una ventaja competitiva real.